Conclusiones del encuentro sobre “envejecimiento activo y compromiso social” (IMSERSO)

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Una de las conclusiones a las que se llegó en el encuentro de Santander «Envejecimiento activo: promover la autonomía a través del compromiso y la responsabilidad social», celebrado del 6 al 8 de agosto, organizado por el Imserso en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP) fue que el movimiento de la amigabilidad con las personas mayores, promovido por la OMS, se vislumbre como una oportunidad por la que las personas que envejecen puedan protagonizar la generación del bienestar de la ciudadanía. El curso se clausuró por el secretario general del Imserso, Francisco Ferrandiz; en el acto de clausura estuvieron presentes la directora del curso, María Teresa Sancho y la vicerrectora de Ordenación Académica de la UIMP, María Cruz Díaz.
María Teresa Sancho realizó las conclusiones del encuentro( 610 Kb. pdf)y destacó al final de su intervención la idea de si el envejecimiento es una oportunidad en tiempos de crisis y la respuesta a esta pregunta fue la siguiente: “parece que sí, pero necesitamos generar una ciudadanía informada, competente, autónoma y capaz de tomar decisiones sobre aspectos esenciales en su proyecto de vida futura”. “Los mayores-señaló Francisco Ferrandiz en la clausura del curso- representan la realidad diaria de una contribución de primera magnitud para paliar y amortiguar los problemas económicos y sociales de nuestro país, a través de la solidaridad intergeneracional que ejercen día a día”. Por último, María Cruz Díaz afirmó: “las personas mayores no deben cargar con la peor parte de una crisis”.
Las conclusiones y reflexiones del curso las expuso María Teresa Sancho y son las siguientes:
  • El envejecimiento activo es un tipo o modo de envejecer, que no se produce por azar. Las personas tenemos responsabilidad en nuestro proceso de envejecimiento y también en la entrada en situaciones de dependencia: Existe evidencia científica suficiente sobre diferentes factores que condicionan la posibilidad de “Envejecer bien”. En casi todos podemos intervenir: en el ambiente, en los comportamientos, en la actividad que realizamos, en nuestro autocuidado. La plasticidad adquiere importancia decisiva en este proceso de envejecimiento. Se producen pérdidas, como no, pero somos capaces de aprender a compensarlas.
  • Sin embargo, el envejecimiento activo se ve amenazado por las conductas sociales e individuales de discriminación por razón de edad, en la imposición de jubilaciones no deseadas en las que se desperdicia un capital humano incalculable y se generan situaciones de desintegración y exclusión social no deseadas. Necesitamos trabajar no tanto en políticas de integración social de las personas mayores, sino en acciones de inclusión y no desintegración en el itinerario vital de las personas.
  • El envejecimiento activo debe favorecer vidas laborales más prolongadas (manteniendo un buen equilibrio entre años en retiro y años en trabajo). En esta línea argumentaria, necesitamos profundizar el debate europeo sobre las condiciones para logra una elevación de la edad efectiva de jubilación en línea con la elevación de la longevidad, desde una perspectiva del envejecimiento activo:
    • coherencia en la elevación de las edades obligatorias de las regulaciones de la compatibilidad entre trabajo y pensión y de la gradualidad en la transición del trabajo a la jubilación, teniendo en cuanta los potenciales beneficios de las modalidades flexibles de jubilación.
  • Existen estereotipos acerca de lo que significa participar e involucrarse socialmente y se pide más y mejor información para ayudarles a encauzar actividades que puedan ser gratificantes y, al tiempo, redunden en beneficios colectivos. Como propuestas para incrementar la participación social, se sugiere trabajar desde las asociaciones para tender puentes desde el ámbito del desarrollo personal hacia lo colectivo, y favorecer la implicación social antes de que se produzca el hecho de la jubilación para propiciar la planificación de la nueva etapa incluyendo actividades de interés colectivo que tengan “sentido” para las personas porque tiene que ver son sus intereses o aficiones.
  • En relación al análisis de nuevas propuestas de participación y compromiso social, se señala que la potencialidad de la participación de las personas mayores depende de la construcción de nuevas oportunidades en las que éstas se sientan reconocidas a través de sus espacios de participación donde las personas puedan compartir sus experiencias y valoraciones y, de ese modo, trazar caminos de mejora de la calidad de vida: propuestas para ser desarrolladas por ellas mismas y/o para transmitir sus criterios, preocupaciones y demandas de mejora. Los entornos locales pueden ofrecer múltiples y variadas oportunidades para avanzar en la participación y la articulación comunitaria de las personas mayores entre sí y con otros grupos de edad. La corresponsabilizarían en los asuntos públicos y la vida en común resultan coherentes con el paradigma del envejecimiento activo.
  • En el ámbito de la promoción de un envejecimiento activo, el movimiento de la amigabilidad con las personas mayores en ciudades y otros entornos promovido desde la OMS se vislumbra como una oportunidad por la que las personas que envejecen pueden protagonizar la generación de bienestar de la ciudadanía, avanzando en un modelo de Gobernanza más sostenible y equilibrado. Es un grupo con potencialidad para protagonizar otros cambios.
  • Necesitamos avanzar en un desarrollo de las tecnologías y productos de apoyo más acorde a los requerimientos de sus potenciales usuarios. Su participación en los procesos de diseño de nuevos productos, es indispensable.
Por último, Sancho señaló que parece que el envejecimiento es una oportunidad en tiempos de crisis, y que estos ciudadanos deben estar comprometidos con su propio envejecimiento y con las responsabilidades que entraña el ser miembro de un grupo social, en cualquier momento de la vida. “Por ello, -señaló la directora del curso- necesitamos promover un pacto social entre generaciones para mantener y desarrollar esta herida de la sociedad del bienestar. Que reconozca las aportaciones de todos, cualquiera que sea su edad”.

 

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