Cuatro de cada cinco mayores de 55 años no planifican una futura dependencia.

MADRID, 19 Abr. (EUROPA PRESS) –

   Cuatro de cada cinco mayores de 55 años no ha tomado ninguna medida para afrontar una posible situación de dependencia en el futuro y sólo un tercio de quienes actualmente están cuidando de personas que no pueden valerse por sí mismas se está preparando por si las ayudas públicas desaparecen o menguan, aunque ambos colectivos tienen “asumido” que en el futuro habrán de pagar por la atención sociosanitaria.
   Estas son dos de las principales conclusiones del ‘Análisis predictivo y escenarios en la atención sociosanitaria en España: Horizonte 2022’ editado por la Universidad Europea de Madrid que han elaborado Julio Sánchez Fierro y José María Sansegundo, y que ha sido presentado este viernes por el director General de la Fundación AstraZeneca, Federico Plaza.
   El informe dibuja los perfiles del dependiente actual y el dependiente potencial a partir de 800 encuestas realizadas a cuidadores y personas mayores de 55 años, ante el “cambio cualitativo” en empeoramiento de salud –8 de cada 10 dependientes se encuentra hoy regular o mal– y “cuantitativo” en aumento de personas mayores y dependientes que se va a producir, según los expertos, en un horizonte superior a diez años.
   “La dependencia es una cuestión de vital importancia para la sociedad española y se entiende que terminará siendo un problema mayor en el futuro porque se cree que los servicios públicos no podrán cubrirlo adecuadamente y que no habrá recursos suficientes para abordarlo, por lo que la gente asume que habrá que buscar vías de financiación adicional (…) y pese a que nadie parece dispuesto a pagar más impuestos, saben que habrá que pagar algo y creen que merece la pena hacer el esfuerzo”, ha señalado Sansegundo, resumiendo las conclusiones del estudio.
   En este sentido, el 98,3 por ciento de los cuidadores entrevistados están mucho o bastante preocupados por la posibilidad de que en el futuro pueda darse una carencia o insuficiencia de servicios públicos para la dependencia, preocupación que comparten el 96,8 por ciento de las personas que hoy tienen más de 55 años, según lso resultados de la encuesta.
   Ante esta perspectiva, hay quien ya está tomando medidas, fundamentalmente de ahorro, y quien de momento, “no ha movido los pies”. “No somos suficientemente conscientes del problema”, opina Sansegundo, para quien la atención sanitaria no puede entenderse como una responsabilidad exclusiva del Estado, ya que “es clave, pero el Estado sólo no llega”. “Venimos de una cultura de cobertura, aunque empezamos a ver que el Estado no podrá cubrirlo”, ha añadido.
   En concreto, el 75,8 por ciento de los mayores de 55 años no ha adoptado ni tiene previsto adoptar medidas para prevenir que ante una situación de dependencia en el futuro pueda encontrarse ante una falta o insuficiencia de servicios públicos. El 22 por ciento que sí lo está haciendo se ha centrado en ahorrar dinero, recurrir a la ayuda familiar, contratar un seguro médico o buscar plaza de residencia, entre otras medidas.
   Respecto a los familiares de dependientes, el 62,1 por ciento no está adoptando medidas de cara a este posible futuro de escasez y el 34,4% que sí lo ha hecho, piensa recurrir a ayuda familiar (35,5%),  ahorrar dinero (23,9%) y solicitar ayudas públicas (21%).
PREFIEREN HABLAR DE TASAS QUE DE COPAGO
   En cuanto a la posible necesidad de pagar por los servicios, Fierro ha destacado que los ciudadanos prefieren hablar de tasas (56,1%) que hablar de copago, entendiendo esta como el pago por el uso particular de un servicio público y establecida en función de la renta, así como de impuestos finalistas (49,6%), asociados directamente a políticas concretas de cobertura sociosanitaria. Subir los impuestos en general (34,2%), fijar el copago de algunos servicios (20,7%) o excluir servicios de la cartera (8,5%) convencen a menos ciudadanos.
   El perfil del dependiente en España que dibuja el estudio es el de una mujer (72,8%) mayor de 80 años de edad (70%), con ingresos inferiores a 900 euros al mes (46,9%), que reside en su domicilio (90,3%), en la mayoría de los casos presenta problemas de movilidad (33,7%) y/o enfermedades tales como el Alzheimer (18%), problemas vasculares (18%) o artrosis (13,7%) y que es cuidada por otra mujer (67,6%) que en la mayoría de los casos (81%) es su hija o nuera.
   Un 52,1% de estos dependientes encuestados recibe algún tipo de ayuda pública y la atención domiciliaria es la que se destaca como imprescindible. El 38,2% se encuentra en un estado de salud malo o muy malo de salud y un 43,1% está “regular”, por lo que el estudio vaticina que en 10 años, el 80,9% de dependientes estarán mal o muy mal y, en general, habrán ido perdiendo autonomía en su vida cotidiana.
   Aunque el 61,8% de los cuidadores sostiene que en un futuro el domicilio seguirá siendo el mejor lugar para atender a su familiar dependiente y por lo tanto, demandarán servicios que así lo permitan, el 32 por ciento de los encuestados ha señalado que requerirá una residencia el día de mañana y más de la mitad, espera que sea un centro público.

 

Bookmark the permalink.

Comments are closed.