El ejercicio regular puede ayudar a evitar el encogimiento cerebral. Estudio realizado en la universidad de Edimburgo (Escocia)

MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) –
   El ejercicio regular puede ayudar a evitar el encogimiento cerebral y otros signos vinculados a la demencia, según ha mostrado un estudio realizado en la Universidad de Edimburgo (Escocia), en el que han participado 638 personas mayores de 70 años.
   Los resultados de esta investigación han desvelado que las personas que son más activas físicamente tienen una menor reducción del volumen cerebral que quienes no se ejercitan. No obstante, este hecho sólo se da en el ejercicio físico ya que el estudio, publicado por la BBC, también ha destacado que quienes realizan actividades de estimulación mental e intelectual –como crucigramas o leer un libro– no tienen beneficios en el tamaño del cerebro.
   Y es que, es conocido que la estructura y funcionamiento del cerebro se deterioran con el paso de los años y que, además, el cerebro tiende a encogerse produciendo una pérdida de memoria y capacidades cerebrales. En este sentido, diversos estudios han mostrado que las actividades sociales, mentales y físicas pueden tener un rol protector para prevenir este deterioro.
   Sin embargo, hasta ahora no se habían llevado a cabo estudios amplios con escáneres cerebrales para observar estos cambios en la estructura y volumen cerebral. De este modo, y después de tomar en cuenta factores como la edad, género, estado de salud e inteligencia, los resultados han mostrado que la actividad física está “significativamente asociada” con menos atrofia cerebral.
   “Las personas de años 70 que realizaban más ejercicio físico, incluida una caminata varias veces a la semana, mostraron menos encogimiento cerebral y otros signos de envejecimiento del cerebro que aquellos que eran menos físicamente activos”, ha comentado uno de los investigadores Alan Gow.
MENOR ATROFIA CEREBRAL
   Por otra parte, el estudio no ha desvelado ningún beneficio real en el tamaño del cerebro con la participación en actividades mental y socialmente estimulantes, según lo observado en los escáneres de resonancia magnética, durante los tres años de estudio.
   Según el investigador, la actividad física también resultó vinculada a un incremento en el volumen de materia gris, donde se originan las percepciones y emociones, y a una mejora en la memoria de corto plazo.
   Asimismo, cuando los científicos analizaron el volumen de la materia blanca, la encargada de transmitir mensajes en el cerebro, encontraron que los individuos más activos físicamente tenían menos lesiones en esta área que los menos activos.
   Por otra parte, los investigadores han comentado que los beneficios del ejercicio podrían deberse a que éste incrementa el flujo de sangre, oxígeno y nutrientes al cerebro. “Este estudio vincula la actividad física a menos signos de envejecimiento del cerebro, lo que sugiere que es una forma de proteger nuestra salud cognitiva” ha afirmado el doctor de la organización Alzheimer’s Research de Reino Unido, Simon Ridley.
   Por último, el profesor de la organización Age UK, James Goodwin, que financió la investigación, ha comentado que “este estudio vuelve a poner de manifiesto que realmente nunca es demasiado tarde para beneficiarse del ejercicio, así sea una caminata vigorosa a las tiendas, hacer el jardín o participar en carreras de diversión”.

 

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