La “enzima prodigiosa”

EL MUNDO SALUD.COM
José Luis de la Serna | Madrid
Actualizado jueves 18/07/2013 13:16 horas
La ‘Enzima Prodigiosa’ es el título forzado -modificado además del original para atraer así al curioso que va a las librerías- de uno de los últimos ‘bestsellers’ que de forma inaudita se han colado en los primeros puestos de la lista de libros más vendidos.
El texto es un bodrio mal escrito y peor traducido que habla de salud y recomienda soluciones un tanto peregrinas para estar siempre en forma y mantener a raya muchas patologías. No hay detrás de buena parte de sus recomendaciones ni un ápice de ciencia de verdad ni datos contrastados con el que consolidar sus aseveraciones.
Es lo que los anglosajones han bautizado con el nombre de ‘quack medicine’ y con el que describen el folklore, el fraude y la estulticia que acompañan a supuestos remedios para combatir los males del cuerpo y/o el espíritu.
Que un panfleto de esas características consiga vender tanto se debe sobre todo al duopolio que forma el interés que tiene el ciudadano por la salud, junto con la incultura biomédica que hay en la sociedad. Una cosa imposibilita distinguir el camelo de la verdad cuando se habla de biociencia mientras otra que la otra justifica el que la salud atraiga tanto.
En cualquier caso, la intención de este blog, además de criticar un fenómeno surrealista en los tiempos actuales, es el de aproximarse con recientes descubrimientos al prodigio de la auténtica enzima para la salud de todos los ciudadanos: el ejercicio físico. Las nuevas investigaciones que se están haciendo demuestran la capacidad para generar cambios metabólicos positivos que tiene el sudar la camiseta con regularidad.
Acaba de ver la luz en la revista ‘Plos Genetics” un elegante trabajo de científicos suecos sobre el potencial del ejercicio para generar modificaciones positivas en el epigenoma del tejido adiposo. Se define como epigenoma los sutiles cambios moleculares que provocan en el comportamiento de los genes de los seres humanos muchas circunstancias de la vida diaria. Estos cambios pueden ser determinantes en la forma de actuar de los genes. El ejercicio físico puede ser una de las razones que mejor influyan en el epigenoma.
Para probar su hipótesis, los expertos de la Universidad de Lund realizaron biopsias de la grasa corporal de 23 individuos sedentarios antes y después de someterles a un experimento. La prueba consistía en llevar a cabo ejercicio progresivamente intenso y mantenido durante seis meses para, acabado este tiempo, comprobar -de nuevo con biopsia de la grasa- cuáles habían sido los cambios ocurridos en el epigenoma.
Las diferencias entre las biopsias de antes y después probaron que el ejercicio físico modificaba significativamente, y para bien, moléculas que influían en el metabolismo del tejido adiposo.
Seguro que poco a poco seguirán publicándose trabajos sofisticados y elegantes que apuntalen las razones científicas con las que asegurar que la auténtica enzima prodigiosa para la Humanidad es el ejercicio físico. Cualquier otro prodigio que nos quieran vender gurús de poca monta será insignificante comparado con éste.

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