La primera parte de las vacaciones deben servir para descansar y la segunda para hacer lo que a uno le apetezca.

MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) –
   Los primeros días de vacaciones deben servir para descansar, tanto física como psicológicamente, y los segundos para hacer lo que a uno le apetezca, según ha asegurado el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), José Antonio López Rodríguez.
   “En la primera parte de las vacaciones es necesario un descanso físico, un sueño reparador que nos predisponga a estar descansados y disfrutar de la segunda parte, que tiene un componente más lúdico en el que hay que olvidarse del reloj, los horarios impuestos por la sociedad y los teléfonos. Por ello, hay que dejar de lado las prisas y dedicarse a hacer lo que nos gusta, lo que siempre se quiere hacer y en el día a día no da tiempo”, ha señalado el experto.
   En este sentido, López Rodríguez ha informado de que marcarse propósitos antes de las vacaciones y cumplirlos ayuda a sentir que el periodo vacacional ha sido aprovechado, meditado y, lo más importante, ha servido para descansar.
   Asimismo, el especialista ha recordado que el concepto vacaciones ha cambiado “radicalmente” en los últimos años, dado que ha dejado de ser un artículo de lujo a pasar a convertirse en una “necesidad médica”. “Vivimos sometidos a un estrés psicofísico de semejantes características que es obligatorio por el bien físico y mental del individuo parar, descansar y desconectar”, ha apostillado.
   Para ello, ha proseguido, no es necesario realizar un “largo viaje” o acudir a lugares deseados por el “imaginario popular” para descansar, sino que basta con que la persona se plantee qué vacaciones en función de su ritmo de vida, su estrés diario y su situación personal.
   “El objetivo de las vacaciones es darle un descanso al cuerpo y a la mente, de modo que lo recomendable es cambiar de ritmo y de actividad y permitirse tiempo y espacio para hacer aquellas cosas que siempre se quieren hacer y no se hacen. Por tanto, han de adaptarse a la personalidad del individuo. Es decir, aquellas personas de naturaleza muy activa y con un trabajo muy estresante, bajo ningún concepto han de seguir aquellos consejos bienintencionados de sus familiares y amigos que les instan a no hacer absolutamente nada durante las vacaciones, pues lo más seguro es que dicha inactividad acabe generándoles un cuadro de ansiedad”, ha recalcado.
   Por el contrario, ha asegurado, han de mantener, si así lo desean, su nivel de actividad sin que nada tenga que ver con su actividad laboral. Y es que, ha insistido, a estas personas les cuesta “mucho desconectar” de su actividad laboral, algo que sólo es posible si encuentran una actividad “muy motivadora y placentera” que les permita dejar a un lado las cuestiones relativas al trabajo.
   “Si tras probar con diversas actividades la persona no es capaz de relajarse, es probable que estemos hablando ya de algún tipo de problema relacionado con el estrés y sería conveniente que aprendiera a vivir de otra manera con ayuda psiquiátrica”, ha zanjado.
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