La Promesa de la Vitamina D

MADRID, 7 Feb. (Infosalus/EP) –

   La vitamina D se denomina coloquialmente la vitamina de la luz solar, ya que el organismo humano la produce tras su exposición al Sol. Sin embargo, esta vitamina ‘luminosa’ presenta en la actualidad para la comunidad científica más dudas que certezas.

   Un reciente estudio publicado en la revista médica británica ‘The Lancet’ concluye tras revisar la literatura científica sobre los suplementos de vitamina D, con o sin calcio, en adultos sanos que estos suplementos no cambian el riesgo relativo de enfermedad cardiaca, ictus o enfermedad cardiovascular, cáncer y fracturas. Sin embargo, se sigue recomendando que los grupos de riesgo que incluyen a los bebés, las mujeres embarazadas y los mayores, tomen suplementos.

   Los autores del estudio, investigadores de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, concluyen que a la vista de sus descubrimientos existe poca justificación para prescribir los suplementos de vitamina D para evitar el infarto de miocardio o la enfermedad cardiaca isquémica, el ictus o la enfermedad cardiovascular, cáncer o las fracturas o para reducir el riesgo de muerte en grupos ciudadanos no específicos.

 

   El estudio ESTHER, un trabajo sobre prevención, detección temprana y tratamiento óptimo de enfermedades crónicas en la población a escala nacional en Sarre, un estado de Alemania, se detiene en las deficiencias de vitamina D en la población general. En el trabajo participaron 10.000 mujeres y hombres de entre 50 y 74 años, en los que se midió el estado de 25(OH)D, la forma activa de la vitamina D en el organismo. Sus conclusiones, publicadas en ‘American Journal of Clinical Nutrition’, indicaban que una deficiencia en vitamina D aumentaba de forma significativa la mortalidad general y cardiovascular a lo largo de un periodo de seguimiento medio de 9,5 años.

   Los resultados de este trabajo alemán aparecen dentro de una revisión de la literatura científica sobre la vitamina D publicada en 2013 que realizan investigadores de instituciones alemanas y estadounidenses y que se publica en la revista especializada ‘Dermato-Endocrinology’.

   Tras repasar los estudios publicados el pasado año, los autores concluyen que los datos disponibles confirman el papel clave de la vitamina D en una variedad de funciones fisiológicas y preventivas, incluyendo los trastornos neuropsiquiátricos. Además, según los expertos los resultados justifican la recomendación de mejorar el estado general de vitamina D en niños y adultos mediante métodos saludables como la exposición a la luz solar, el consumo de alimentos que contengan vitamina D y el consumo de suplementos.

   Sin embargo, los investigadores señalan que habrá que esperar qué resultados arrojan los estudios, aún pendientes de publicar, en los que se incluye el uso de la vitamina D en dosis lo suficientemente altas. Así, la revisión de estudios publicada ahora en ‘The Lancet’ parece inclinar la balanza hacia las posiciones científicas que sostienen que los suplementos de vitamina D no tienen repercusiones sobre la salud de las personas sanas.

Deficiencias de Vitamina D

   La falta de vitamina D presente en el organismo puede deberse al lugar de residencia, la dieta, la edad o las costumbres sociales. A continuación se detallan algunos de estos aspectos:  

Consumo por debajo de los niveles recomendados: seguir una dieta vegetariana estricta puede conducir a una deficiencia de esta vitamina, ya que la mayoría de sus fuentes naturales proceden de animales y sus productos derivados como: pescado y aceites de pescado, yema de huevo, queso, leche vitaminada e hígado de ternera.

Exposición limitada a la luz solar: el organismo produce vitamina D cuando la piel se expone a la luz del sol, así que aquellas personas que por alguna enfermedad o actividad laboral no salen al exterior, quienes viven en latitudes geográficas en las que las horas solares son reducidas o por motivos religiosos utilizan prendas que cubren todo su cuerpo tienen mayor riesgo de carencias en vitamina D.

Mal funcionamiento renal: a medida que se cumplen años los riñones fallan cada vez más en su capacidad de transformar la vitamina D a su forma activa, por lo que la insuficiencia de esta vitamina es más común en los mayores.

– Una inadecuada absorción de la vitamina D por el sistema digestivo: ciertos trastornos físicos como la enfermedad de Crohn, la fibrosis quística y la enfermedad celiaca pueden afectar a la capacidad de los intestinos de absorber la vitamina D presente en los alimentos de la dieta

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