Los pacientes con gota grave tienen mayor riesgo de mortalidad

BILBAO, 20 Jun. (EUROPA PRESS) –
Los pacientes con gota grave presentan un riesgo de mortalidad cinco veces superior a la media de la población genera, según un estudio desarrollado por el Instituto de Investigación BioCruces de Osakidetza y publicado en ‘Annals of the Rheumatic Diseases’, la primera que se publica en el mundo tras analizar a 200 pacientes afectados por la patología. Se estima que, en España, un 1 por ciento de la población, unas 250.000 personas, padecen esta enfermedad.
La investigación precisa que la principal causa del mayor riesgo de mortalidad por esta dolencia, casi el 66 por ciento, es de origen cardiovascular. Además, asegura que “no tratar adecuadamente la gota” supone que el 75 por ciento de los afectados padecerán esta dolencia en un plazo de 15 años.
Según ha informado en un comunicado Osakidetza, ‘Annals of the Rheumatic Diseases’, “por primera vez y basándose en el seguimiento durante 15 años de una cohorte de pacientes con gota”, se demuestra que “tanto los niveles muy elevados de ácido úrico basal y como la presencia de tofos, depósitos de ácido úrico debajo de la piel, se asocia con un mayor riesgo de mortalidad en pacientes con gota, en la mayoría de los casos atribuidos a una enfermedad cardiovascular”.
El responsable del Grupo de Estudio de Artritis por Cristales de BioCruces y médico especialista del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Cruces, Fernando Pérez Ruiz, considera que “merced a la investigación hemos podido evidenciar que los pacientes con gota grave tienen mayor riesgo de mortalidad, concretamente, unas cinco veces más que la media de la población general y los pacientes con gota grave dos veces más que los pacientes con gota leve”.
“Gracias a que por primera vez en el mundo se ha hecho un estudio de estas características con una cohorte de pacientes con gota, hemos comprobado que cerca del 66% de ese mayor riesgo de mortalidad es de origen cardiovascular y que existen realmente variables de gota grave que se asocian de forma independiente al incremento de riesgo de mortalidad”, ha dicho.
Para la realización del estudio se analizó a 706 pacientes con gota (1992-2008), con una media de seguimiento de 47 meses. Las tasas de mortalidad estandarizada (SMR) se calcularon para evaluar la magnitud del exceso de mortalidad entre los pacientes con gota en comparación con la población general subyacente. “Así, lo que hicimos fue evaluar mediante un análisis estadístico qué variables (datos) de los pacientes se asocian con un mayor riesgo de mortalidad”.
Según ha precisado, el grupo de investigación de BioCruces “trabaja en un hospital terciario de Osakidetza”, el Hospital Universitario Cruces, “al que suelen acudir pacientes con gota grave”, por lo que ha evaluado a pacientes “con factores de riesgo cardiovascular alto” además de un porcentaje cercano al 30 por ciento de personas con gota grave.
Ha recordado que “hasta ahora, los estudios existentes se planteaban sobre bases de datos y no en seguimientos específicos de pacientes con gota por parte de un especialista, con lo que los investigadores no disponían de datos sobre la gravedad de la enfermedad”.
RIESGO DE MORTALIDAD
Pérez Ruiz ha recordado que los afectados analizados “tenían en sí un aumento del riesgo de mortalidad que era cerca de cinco veces el de la población general”.
“Ahora bien, cuando analizamos las distintas variables para ver cuáles se asocian de forma independiente, encontramos que diversos factores de riesgo cardiovascular, como son el haber tenido un accidente cardiovascular previo, tomar diuréticos de asa (que son marcadores de insuficiencia cardiaca o renal) y la edad, eran también para estos pacientes marcadores de riesgo de mortalidad”, ha precisado.
Los investigadores también constataron que “algunas variables de gota grave, como la presencia de tofos -acúmulos de ácido úrico- se asociaban de forma independiente al aumento del riesgo de mortalidad”. De esta forma, los enfermos que desarrollan gota grave o inflamación crónica mantenida, “tienen mayor riesgo de mortalidad”. De hecho, se ha constatado que “la inmensa mayoría de los casos”, dos tercios, eran por patología cardiovascular.
Según Fernando Pérez Ruiz, debido a que la población “entiende la gota como una enfermedad intermitente que va dando síntomas, ataques, y que en ocasiones desaparecen dichos síntomas durante bastante tiempo” se entiende que “solo se traten los síntomas de la enfermedad, los ataques de artritis aguda, y no su causa, que es el depósito de ácido úrico en los tejidos”. “El resultado es que muchos pacientes desarrollan gota grave”, ha advertido.
Ha insistido en que “no tratar adecuadamente la gota” supone que el 75 por ciento de los pacientes que la sufren padecerán gota grave en un plazo de 15 años. “De tal forma, nuestros resultados sugieren que la gota grave se asocia a mayor riesgo de mortalidad porque no ha sido adecuadamente tratada”, ha apuntado.
En su opinión, la constatación, por primera vez, de “la existencia de una relación fisiopatológica plausible entre una mayor carga total de ácido úrico en el cuerpo y la enfermedad cardiovascular” aconseja la necesidad de un tratamiento “precoz y adecuado” de los pacientes con gota, “con el fin de reducir los factores que aumentan el riesgo de mortalidad de este colectivo”.
La prevalencia de la gota en España se estima en el 1 por ciento de la población adulta (una 250.000 personas), tasa que duplica la artritis reumatoide, y afecta especialmente a las personas mayores, ya que es “la enfermedad reumática inflamatoria más prevalente”.

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