Un implante inalámbrico libera fármacos “a la carta”

Tecnologyreview.es
Por Elena Zafra  (Opinno)

 

Probado con éxito en humanos un dispositivo subcutáneo programable por control remoto que libera un medicamento contra la osteoporosis.
 “Es la primera vez que un implante electrónico se utiliza para liberar fármacos en seres humanos”, afirma Michael Cima, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos. Su frase resume en cinco segundos un logro detrás del que hay quince años de intenso trabajo. La empresa de la que es vicepresidente, MicroCHIPS Inc., financiada por varias compañías de capital riesgo, acaba de publicar en la revista Science Translational Medicine los resultados del ensayo clínico del primer dispositivo manejable a través de señales inalámbricas que es capaz de liberar medicamentos en pulsos predeterminados y ajustables.
El ensayo, realizado en Dinamarca con una muestra de 7 mujeres postmenopaúsicas de entre 65 y 70 años con osteoporosis, ha demostrado su eficacia y seguridad, que es comparable a la de los métodos tradicionales. Según sus creadores, este chip es cómodo, reprogramable desde fuera del organismo y garantiza completamente la toma del medicamento. “Los pacientes no tienen que realizar ninguna acción y esto aligera la carga de su enfermedad, ya que no necesitan recordar que deben tomar su medicación ni sufren el dolor asociado a las inyecciones”, explica Robert Farra, presidente de MicroCHIPS e investigador líder del estudio.
La enfermedad a la que se refiere Farra es la osteoporosis, el primer rival a batir por este pequeño dispositivo de 5,4 centímetros de alto por 3,1 centímetros de ancho y 1,1 centímetros de grosor, capaz de dispensar a la vez uno o varios medicamentos.
Esta dolencia afecta a 200 millones de mujeres en todo el mundo (2 millones en España), según la Fundación Internacional de la Osteoporosis. De ellas, una de cada cinco tiene más de 70 años. Los hombres tampoco están exentos de padecerla; de hecho, se prevé un aumento de hasta un 310 por ciento en la incidencia de la fractura de cadera en varones para 2050.
Aunque se trata de una patología grave cuyas consecuencias generan altas cotas de discapacidad, su desarrollo es silencioso, es decir, el enfermo no siente ni mejoría ni empeoramiento cuando deja de tomar el tratamiento pautado por el médico, lo que provoca que muchos pacientes no lo completen. “El cumplimiento de las pautas de  medicación en esta enfermedad es el auténtico desafío”, reconoce Cima. “A los siete meses alrededor de un 80 por ciento ha dejado de usar el medicamento y normalmente la terapia continua hasta los 18 meses, por lo que mucha gente no obtiene todo el rendimiento deseado de ella”, afirma.
Uno de los componentes usados para tratar esta enfermedades es la teriparatida, un fármaco para estimular la formación de tejido óseo e incrementar su densidad comercializado desde 2002 bajo el nombre Forsteo. El dispositivo de Farra libera teriparatida en el interior del organismo mediante su chip controlado inalámbricamente. Así, evita que quienes siguen este tratamiento tengan que someterse a las inyecciones subcutáneas diarias que hasta ahora eran necesarias para su administración, y que requieren de una constancia que muchos pacientes no tienen.
Para que genere el efecto deseado, es esencial que la administración de la teriparatida sea intermitente o ‘pulsátil’, en lugar de continua. Hasta ahora esto era un reto para los productos implantables de cesión de fármacos, pero no supone ningún problema para este chip. “No provoca una reacción adversa en el organismo, además es muy eficaz porque puede ceder las dosis de fármaco de manera repetida durante varios días de una forma reproducible, y se consiguen niveles que son similares a los de la inyección convencional”, afirma Carmen Álvarez, experta en diseño de sistemas de liberación controlada de medicamentos del departamento de  Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Santiago de Compostela(España).
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